Por Pablo Barrera / imagen de pixabay
7. Recompensarte a ti mismo(a) al alcanzar las metas cortas y el propósito final:
Si bien es cierto, que hay que perseverar y actuar cada día para lograr nuestras metas, una vez logradas las fases, niveles o metas cortas propuestas, debes darte un premio a ti mismo(a). Un regalo que te motive a seguir adelante y decir: lo he hecho bien.
Esto es importante. La motivación, así como el descanso (a su debido tiempo claro) es un buen aliciente para seguir en el camino y llegar cada vez más a tu fin. Es como un juego, cada vez que tu acabas un nivel, te dan un bonus o algún premio, ítem o puntos que te darán una ventaja en niveles superiores, entonces cuando tu leas 4 libros al mes, por ejemplo o cuando tu hayas logrado hacer ejercicio todas las semanas en los días propuestos, cuando te hayas ganado ese dinero extra, entonces está bien darte un gusto pequeño, no tiene que ser grande, ni siquiera un gran regalo, pero si algo lo suficientemente motivante para que puedas sentirte bien por lograr el objetivo.
Una vez hayas logrado tu propósito al final del año, puedes irte de viaje, cenar en un lujoso restaurante, comprar aquella ropa que tanto te gustaba pero que era cara y puedes hacerlo porque te lo has ganado. Eso será un premio en sí mismo.

