El Origen de la Fe: La Historia Detrás del Santo Cristo de Esquipulas

Por Redacción de Xela In Focus / imagen de archivo (2026) de Xela In Focus / Pablo Barrera 


El Origen de la Fe: La Historia Detrás del Santo Cristo de Esquipulas

Por Redacción Xela In Focus

La devoción al "Cristo Negro" de Esquipulas es, sin duda, uno de los pilares de la identidad espiritual en Centroamérica. Lo que hoy conocemos como una de las peregrinaciones más grandes del continente, nació hace más de cuatro siglos de un esfuerzo comunitario y un contrato artístico que cambió la historia de la región para siempre.

Un encargo nacido del agradecimiento:

Tras la conquista de Esquipulas en 1530 y el posterior proceso de evangelización, la fe católica comenzó a echar raíces profundas en el oriente guatemalteco. Fue en 1594 cuando la comunidad, impulsada por una próspera cosecha de algodón, decidió invertir sus recursos en una imagen sagrada: un Jesús crucificado que se convirtiera en el centro de su devoción.

Para cumplir este deseo, Don Cristóbal de Morales contrató al reconocido escultor portugués Quirio Cataño, residente en Santiago de los Caballeros de Guatemala. El compromiso quedó sellado en un documento histórico que, a pesar del paso de los siglos, logró preservarse gracias a la previsión del obispo Fray Andrés de las Navas, quien ordenó su copia debido al deterioro del original.

Fragmento del Contrato Original (29 de agosto de 1594):

"En la Ciudad de Santiago de Guatemala... Cristóbal de Morales, Provisor de este Obispado, concertó con Quirio Cataño, oficial de escultor, que haga para el Pueblo de Esquipulas un Crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado... por él cien tostones de cuatro reales de plata cada uno".

 

El primer peregrinaje:

El artista cumplió con su labor el 4 de octubre de ese mismo año. Según dicta la tradición oral, el viaje de regreso de la imagen hacia su nuevo hogar se convirtió en el primer peregrinaje espontáneo. Los habitantes de los pueblos en la ruta, maravillados por la belleza de la talla, suplicaban que la imagen pernoctara en sus localidades. Finalmente, el Cristo entró triunfante a Esquipulas el 9 de marzo de 1595.

El misterio de su color: ¿Madera oscura o tiempo?

Durante generaciones, el imaginario popular sostuvo que Quirio Cataño había utilizado maderas oscuras de forma intencional para que el Cristo guardara similitud con la piel de los habitantes de la etnia Chortí.

Sin embargo, estudios contemporáneos y procesos de restauración dirigidos por expertos como el arquitecto Eduardo Andrade, han revelado una verdad técnica distinta: la imagen fue originalmente acabada con tonos claros. El emblemático color azabache que hoy veneramos es, en realidad, el resultado de siglos de exposición al humo de las veladoras y al contacto físico de millones de fieles que han depositado su fe y sus manos sobre la madera.

Hoy, más que un objeto de arte sacro, el Señor de Esquipulas representa la fusión de la historia, la resiliencia de un pueblo y una fe que, al igual que su color, se ha fortalecido con el paso del tiempo.

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