Redacción por Pablo Barrera / Imágenes de Xela In Focus, fotógrafa: Raschael Shenyo
El camino hacia la profesionalización musical exige mucho más que una melodía inspiradora; requiere disciplina, técnica y un equipo que comparta la misma visión. Tras dar el primer paso con su debut, Molly Hentze se adentra en una etapa donde la producción discográfica deja de ser un secreto de estudio para convertirse en una maquinaria engranada con precisión. Afortunadamente Molly está muy bien acompañada y cuenta con toda una red de apoyo con personas especializadas en cada aspecto relevante de su faceta artística profesional. Después de todo, en toda gran historia hay excelentes personajes, nos referimos a un gran equipo y grandes elementos que son parte vital del camino de los grandes protagonistas. Y en el caso de Molly, esto no es distinto. Conoceremos más de ellos en un momento.
Con un repertorio que ya suma ocho temas listos y una agenda de lanzamientos programada para los próximos meses, la artista quetzalteca comprende ahora el arduo rigor que hay detrás de la industria. "Yo ahora respeto muchísimo más de los artistas, porque no sabía que detrás del poder lanzar una canción de una forma correcta, con los pasos que debes de hacer, con los permisos que tienes que tener, es un gran trabajo por detrás", comparte al reflexionar sobre este viaje de aprendizaje donde la improvisación no tiene cabida.
Los frutos de ese esfuerzo están próximos a revelarse con el estreno de su segundo y tercer sencillo, piezas que exploran matices distintos y tiempos pausados. El primero de ellos, una balada suave y profunda, retrata la solemnidad de un compromiso de vida. "Es una canción que para mí habla sobre los sentimientos tan puros, tan hermosos, tan reales que tiene que haber para llegar a poder dar ese paso... cómo es ese amor tan grande, tan poderoso, que tiene que existir para poder llegar y decir sí acepto", detalla sobre la inspiración detrás de los acordes.
Esta sensibilidad contrasta y a la vez complementa la energía de Falling Into You, su carta de presentación, consolidando una propuesta donde la honestidad lírica es el hilo conductor: "habla sobre lo que para mí es el amor y lo que fue en su momento, con una persona que era mi pareja, eh, lo que yo sentí, verdad, al estar enamorada de él".
Detrás de cada instrumentación se encuentra un proceso de cocreación junto a destacados talentos nacionales e internacionales, como el productor y multiinstrumentista Juanfer Herrera y el baterista venezolano Sammy Suárez, así como Dani Ramírez: "Yo llegué con mis letras con Dani Ramírez. Él me ayudó en cuanto a la composición musical" algo sin dudas relevante para realizar esta gran producción.
El entusiasmo de su productor y la disponibilidad del mismo hicieron que todo fluyera: "yo llegué con mi maqueta con Juanfer y él me dijo: Perfecto, la canción me encanta, está muy, muy, muy bonita, trabajemos en ella" recuerda con alegría la cantautora quetzalteca.
Así mismo Molly, muy humilde como lo es, reconoce el gran talento de los profesionales que han colaborado con ella en la realización de estas producciones: "Juanfer no solo es artista, es productor, sino que aparte de eso es instrumentista; él grabó el noventa por ciento de los instrumentos de esa canción" y reconoce el talento nato de su productor en este ramo: "Yo siempre le digo a él, que 'este es tu género', el country le queda perfecto", también reconoce con sencillez lo que ha podido experimentar: "He aprendido muchísimo con él (Juanfer), porque como te digo, a mí me apasionaba la música, escuchar la música, pero detrás de eso hay un universo, verdad?" Y no contiene su entusiasmo al contarlo.
Pero sin una correcta percusión no podría existir un ritmo adecuado, reconoce: "Sammy Suárez, que es un baterista venezolano espectacular, que fue quien grabó la batería de mis tres canciones que van a escuchar ahorita en estos próximos meses", comenta emocionada.
Esta evolución también ha exigido un compromiso personal con el crecimiento artístico, incorporando clases formales de canto y técnica vocal. "He aprendido muchísimo... a mí me apasionaba la música, escuchar la música, pero detrás de eso hay un universo, ya viéndolo desde el otro lado, no solo de quien escucha la música, sino quien la crea, quien la produce", expresa sobre su transformación de intérprete empírica a creadora consciente.
Detrás de cada gran artista hay un equipo que sostiene los sueños con experiencia, confianza y entrega absoluta. Sostener este crecimiento requiere de una estructura sólida que va más allá de los estudios de grabación. Para Molly, su equipo de trabajo se ha transformado en una extensión de su propia familia, un grupo multidisciplinario que coordina desde Los Ángeles hasta Quetzaltenango cada detalle de su proyección internacional. "No son mi equipo, son mi familia, porque tenemos que hablar todos los días, tenemos que aguantarnos todos los días... sin ellos yo no podría hacer lo que soy hasta el día de hoy", afirma con gratitud al mencionar la labor de sus managers Jennifer Medrano, Jessica Luteeran y Roger de Otro Flow Music, así como la guía financiera de su business manager Carlos Zimmerman y el talento visual de Edwin y Meme.
Para Molly, ellos son más que profesionales importantes en su carrera, son su red de apoyo internacional que se extiende hasta Los Ángeles, especialmente de la mano de Jennifer Medrano y Jessica Luteeran, pilares fundamentales en su proyección. "Ellas organizan toda mi vida en cuanto a la música... tienen un récord con celebridades en Estados Unidos increíble, una carrera admirable. Estoy muy tranquila y muy confiada en ese sentido porque sé que son grandes profesionales en la industria", comparte con profunda gratitud.
A esta sólida mancuerna se suma el talento de Roger, de Otro Flow Music, a quien define con admiración como: "otro icono en Estados Unidos en cuanto a personal management", completando un círculo de protección y guía que le permite a la artista quetzalteca caminar con paso firme hacia la conquista de nuevos horizontes.
Detrás de la creatividad y los acuerdos artísticos, la consolidación de una carrera musical requiere de una estructura firme que ponga orden a las grandes ideas. Para lograrlo, Molly cuenta con el respaldo estratégico de su business manager, Carlos Zimmerman, quien se encarga de mantener el rumbo y la disciplina en cada paso del proyecto. Cuando el entusiasmo del equipo apunta hacia múltiples colaboraciones, marcas y programas, es él quien se encarga de fijar la ruta: "Momento, primero tenemos... él es el que nos pone en orden a todos: vamos a respetar esto, después esto, después esto y después esto. Sí queremos hacer que esto funcione de la forma correcta", comparte la artista sobre esta pieza clave que asegura la solidez y el crecimiento profesional de su propuesta.
El talento visual de Edwin no pasa desapercibido y es absolutamente necesario puesto que la parte visual impacta profundamente a la audiencia: "Nosotros de cariño le decimos pollito, es nuestro pollito. Al pobre pollito nunca lo dejamos en paz, todo el tiempo lo estamos molestando, molestando, molestando, pero es una gran persona, maravillosa, con una imaginación increíble".
La magia de un proyecto musical no solo ocurre sobre el escenario o dentro del estudio de grabación, sino también en las travesías, los imprevistos y las risas que quedan grabadas para siempre. Para documentar cada instante de este viaje, Molly cuenta con la complicidad y el talento de Meme, el encargado de inmortalizar cada detalle detrás de los reflectores. Ya sea recorriendo nuevos destinos o enfrentando pequeños sobresaltos en el camino, su lente nunca se detiene: "Cuando tenemos que viajar a algún país, él se encarga de documentar absolutamente todo lo que sucede... él siempre está con su puro paparazi. Y es, ¡wow!, impresionante en su trabajo", relata la artista con una sonrisa, destacando la dedicación y el compromiso de quien convierte cada aventura en un recuerdo inolvidable.
Esta red de apoyo permite equilibrar su amplia trayectoria profesional como estilista, con su recién estrenada faceta musical, demostrando que la pasión no entiende de horarios ni de cansancio. "Estoy muy feliz, no solo con estar realizando mi sueño, que se esté dando de una forma tan especial, tan bonita, tan fluida, sino que la vida me ha puesto personas maravillosas a mi alrededor, que hacen que todo esto sea aún más especial", concluye con una sonrisa, lista para seguir conquistando nuevos horizontes desde las tierras altas de Guatemala.
Acompáñenos a la siguiente entrega de esta apasionante historia que nos sigue cautivando de formas increíbles, la energía, carisma y eventos que rodean a Molly es digna de contar con todo lujo de detalle y te prometo, no te la querrás perder. Puedes leer también la primera parte de esta gran serie, que es realmente conmovedora en nuestro sitio web, clic aquí.
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